lunes, 19 de julio de 2010

La expulsión de los judíos de España. Tisha B'Av 5770

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Tisha B’Av de 5770 (20 de julio de 2010)

En el undécimo mes del calendario judío (Av), el día noveno, se conmemora a la vez la destrucción del Primer Templo de Jerusalén (llamado de Salomón) por los babilonios en el 586 AC y la destrucción del Segundo Templo (llamado de Herodes el Grande) por los romanos en el año 70 DC. También se conmemora la expulsión de los judíos de España (Sefarad) en 1492.




La expulsión de los judíos de España

Después de siglos de presencia y tras conseguir un status quo favorable, incluidas las Leyes de Madrigal de 1476, los judíos de España iban a sufrir una tragedia inesperada: el Decreto de Expulsión, de marzo de 1492. Vino precedido de expulsiones parciales dentro de los reinos peninsulares. La Nueva Inquisición (1483) presionaron hasta el final para que los judíos se convirtieran o se fueran. Las razones se pueden entresacar de la exposición de motivos de dicho decreto. Fernando e Isabel declararon abiertamente cómo la supresión del judaísmo en la Península –impondrán a Portugal una medida semejante- era la consecuencia inevitable del establecimiento de la Inquisición. Las Cortes de Toledo refrendaron esa medida. Se entendía que una unidad política exigía una unidad en la fe.


A partir de la fecha del Edicto, los judíos tenían un plazo aproximado de cuatro meses para abandonar los Reinos de Castilla y Aragón. Se calcula que alrededor de 100.000 judíos emprendieron el camino del destierro, como única alternativa a la conversión. Dieron un altísimo ejemplo de fidelidad a su religión. Hubo muy pocas conversiones. Es natural, la comunidad judía de España había experimentado en el siglo XV un proceso de depuración que fortificaba su lealtad a la fe heredada.

Según el historiador Luis Suárez, la salida tomó el aire de un gran movimiento religioso, como si los desterrados se sintiesen movidos por la esperanza de que muy pronto hallarían la extraordinaria ayuda de Dios. Recoge el relato del cronista Bernáldez, contemporáneo de los hechos: “Salieron de las tierras de sus nacimientos chicos y grandes, viejos y niños, a pie y caballeros en asnos y otras bestias y en carretas, y continuaron sus viajes cada uno a los puertos que había de ir, e iban por los caminos y campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, otros muriendo, otros naciendo, otros enfermando, que no había cristiano que no hubiese dolor de ellos y siempre por do iban los convidaban al Bautismo, y algunos con la cuita se convertían y quedaban, pero muy pocos, y los rabinos los iban esforzando y hacían cantar a las mujeres y mancebos y tañer panderos y adufos para alegrar la gente, y así salieron de Castilla.”


Triste final. Así califica Suárez este episodio de la historia de España y del pueblo judío. “El dolor, la angustia y el sufrimiento de los judíos, víctimas, en último término, de la maduración política de una nación, sucedieron ala avista de todos. Constituye una lección para nosotros, cristianos, la actitud de sus contemporáneos. Cuando una sociedad llega a convencerse a sí misma de que es dueña absoluta de la verdad –summum ius- corre el peligro de creer que es justa la mayor injusticia de todas, el desconocimiento dela dignidad ajena –summa iniuria-. Todo esto sucedió en España en 1492. Es verdad que no existen entonces los horrores del exterminio ni e las cámaras de gas, que es lo único que parece ahora estremecernos. Pero hay algo más terrible que estos lamentables progresos en la técnica de matar que nos ha proporcionado el mundo moderno: permanece inalterable la ignorancia de los deberes humanos hacia esa esencia del hombre mismo que es su religión. Muchos cristianos les vieron, arrastrándose por los caminos, en su desdicha, desnudos, descalzos y llenos de piojos, muertos de hambre. Pero, en el dolor de su alma, pensaban: ved qué desventuras, qué plagas, qué deshonras... vinieron del pecado de la incredulidad.”


Para saber más, sugiero los siguientes libros: de Luis Suárez “Judíos españoles en la Edad Media” Rialp, Madrid 1988; de B. Netanyahu “Don Isaac Abarbanel, statesman and philosopher” Filadelfia 1968; y de Henry Kamen “La Inquisición Española” Madrid 1973 (hay reediciones recientes).